Inicio  / Noticias

Noticias

( 2014-10-09 )

Las reacciones o antígenos febriles son un conglomerado de pruebasde escrutinio realizadas en  laboratorios que tienen como finalidad determinar enfermedades causantes de fiebre como brucelosis o fiebre de malta, fiebre tifoidea (Salmonella) y rickettsiosis o fiebre manchada de las montañas rocallosas que pueden padecer individuos de todas las edades.

     Estas enfermedades se dan cuando el cuerpo humano es invadido por agentes infecciosos, y que en respuesta éste produce anticuerpos (tipo especial de proteínas) contra ellos, los cuales pueden ser observados en muestra de sangre del paciente y ser identificados de acuerdo a cantidad y tipo de infección.

    Las pruebas de laboratorio destinadas a la detección de estos padecimientos consisten en un análisis de sangre, requiere una muestra del paciente extraída de una de sus venas al utilizar una aguja anexa a un tubo de ensayo y deben ser realizadas por un personal profesional altamente capacitado que empleará material nuevo y en condición es estériles.

    Una vez recolectada la muestra debe ser detectada la presencia de los anticuerpos o “células de memoria” que son las encargadas de indicar que el cuerpo ha estado o no en presencia de diversos tipos de bacterias o padecido ciertas enfermedades. Para que éstos resultados brinden un mejor diagnóstico la cantidad de anticuerpos debe aumentar y por lo cual se deben tomar dos muestras separadas en un período de cuatro semanas.

     Para someterse a estas pruebas de antígenos febriles es necesario tener un ayuno de cuatro horas para evitar el aumento de síntesis metabólica, no realizar actividad física antes que la muestra sea tomada, evitar cualquier forma de tensión, no presentar deshidratación ni hidratación excesiva y no fumar antes de la realización del examen.

Con información de:

http://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/salud-infantil/analisis-estudios-laboratorio/reacciones-febriles.html

( 23.09.2014 )

El Meningococos o también conocido como Meningitis Meningocócita y consiste en una infección bacteriana muy grave de de las membranas llamadas meninges que rodean el cerebro y la médula espinal,  esta bacteria vive en las vías respiratorias de las personas sanas, pero particularmente en algún momento, aún sin explicación científica, afecta al individuo.

Esta enfermedad tiene características agresivas,  es muy virulenta, deja secuelas severas y es letal en el 50% de los casos no tratados y de acuerdo a informaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que entre 10% y 20% de la población es portadora de esta bacteria, agregando que esas estimaciones pueden quedarse cortas y precisa que entre 5% y 10% de los pacientes fallece entre las 24 y 48 horas de aparecidos los síntomas incluso si recibe tratamiento a tiempo.

Los síntomas más frecuentes son rigidez de nuca, fiebre elevada, fotosensibilidad, confusión, cefalea y vómito. Su diagnóstico inicial puede establecerse a partir de la exploración física, seguida de una punción lumbar que muestra un líquido cefalorraquídeo (LCR) purulento. A veces se puede observar la bacteria en el examen microscópico del LCR el cual es confirmado por el cultivo positivo de la sangre o del LCR, las pruebas de aglutinación o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) realizados en laboratorios clínicos.

Para su  tratamiento, se pueden utilizar diferentes antibióticos, como la penicilina, ampicilina, cloranfenicol y ceftriaxona y debe comenzar luego de la punción lumbar.

Este padecimiento puede causar secuelas brutales como amputaciones de miembros, encefalitis y daño neurológico permanente en un 10 a 20% de los supervivientes.

( 2014.09.03 )

La Meningitis Viral es una enfermedad caracterizada por la infección de las meninges que son las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal, producido por la acción de uno de muchos virus, este tipo de meningitis es muy común y pocas veces llega a ser fatal para las personas que lo padecen.

     Generalmente los más propensos a padecer de esta enfermedad son los niños y jóvenes, su transmisión  se da con mayor frecuencia debido al contacto directo con las secreciones respiratorias, que pueden ser por saliva,  mucosa nasal o inclusive por contactos fecales de una persona que está infectada. 

     Algunos de los síntomas de la Meningitis Viral son fiebre, dolor de cabeza, cuello rígido, malestar general, sarpullido o erupción, padecimientos gastrointestinales (diarrea, vómito) y respiratorios (refriado y dolor de garganta). Debido a que estos síntomas son comunes se recomienda de persistir con éstos realizar por medio de la extracción de sangre o líquido cefalorraquídeo  (por medio de una punción lumbar) cerca de la médula espinal para luego ser analizados en un laboratorio clínico y así diagnosticar correctamente esta enfermedad viral.

     A diferencia de la Meningitis Bacteriana, la viral no tiene un tratamiento específico y los síntomas desaparecerán en aproximadamente siete días, no obstante los doctores recomiendan la realización de pruebas de laboratorio para asegurarse de no padecer de una enfermedad más grave al igual que lavarse las manos para no esparcir el virus en el entorno social.

Con información de:

http://geosalud.com/enfermedades_infecciosas/meningitis_viral.htm

http://www.proyecto-salud.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=2352

( 2014.08.19 )

El colesterol se divide en dos tipos: las lipoproteínas de densidad alta (HDL, o colesterol bueno) y el colesterol de baja densidad (LDL, o colesterol malo). Al colesterol bueno (HDL) se le llama así porque se cree que ayuda a reducir el nivel de colesterol en la sangre. El colesterol de alta densidad lo produce de forma natural el propio organismo y remueve el colesterol de las paredes de las arterias y lo devuelve al hígado. Lo ideal es tener un nivel de HDL superiores a 60 mg/dL. El colesterol bueno aumenta con una dieta rica en fibra y baja en grasa, y con la práctica regular de ejercicio físico .

El colesterol malo se acumula en las paredes de las arterias, formando una placa que dificulta la circulación de la sangre que llega al corazón. Por eso si se tiene demasiado alto el colesterol LDL aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Este tipo de colesterol conviene mantenerlo a niveles bajos: lo ideal es que esté por debajo de los 100 mg/dL y un nivel superior a 160 mg/dL se considera demasiado alto. Su nivel aumenta cuando se consumen en exceso grasas de origen animal, embutidos y quesos grasos.

La situación óptima, por tanto, es que el nivel de colesterol HDL sea alto y que el de LDL sea bajo. Hacerse un análisis de sangre de forma periódica permite conocer los niveles de colesterol en sangre y ayuda a prevenir, por tanto, las enfermedades cardiovasculares.

( 2014.08.07 ) En la mayoría de las ocasiones entender un análisis clínico se convierte en una de las tareas más complicadas con las que nos podemos enfrentar. Desvelar el significado de términos y parámetros que nos son totalmente desconocidos como colesterol, glucosa, albúmina, ácido úrico, triglicéridos, etc. requiere unos conocimientos bioquímicos que la mayoría de las personas no tienen.

 

Sin embargo, como reconoce José Luis Marín, de la Sociedad Española Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC), «los resultados de los análisis clínicos sólo podemos interpretarlos cuando conocemos bien la historia clínica del paciente». Por ejemplo, señala, para valorar el resultado de una de las magnitudes más habituales, la glucosa, hay que tener en cuenta el estado metabólico del paciente. «Es decir, saber si ha comido recientemente, si ha ingerido bebidas edulcoradas, si toma algún fármaco para regular la cantidad de glucosa en sangre, si padece alguna enfermedad que altere su metabolismo, etc. Todo eso ha de tenerse en cuenta para interpretar el resultado de la concentración de glucosa obtenido en el laboratorio».

Además, hay que tener en cuenta dos aspectos: los valores de las determinaciones no siempre se expresan en las mismas unidades y las cifras de «normalidad» pueden tener pequeñas variaciones, ya que dependen del laboratorio que analice la muestra. Por eso, no hay dos analíticas iguales, ni siquiera de la misma persona, porque las variables que intervienen en su valoración son múltiples. En una analítica normal se piden los datos hematológicos (serie blanca y serie roja) y bioquímicos más generales (glucosa, colesterol, triglicéridos, etc.). Los datos hematológicos o hemograma se emplean como un procedimiento de screening y ofrecen una visión general del estado de salud del paciente.

">